Archivo | julio, 2012

Casi todos

12 Jul

Leyendo una entrevista a Javier Marías en esa fantástica revista digital que es Jot Down, me he decidido a hacer una pequeña entrada en este blog, tan seguido y epicentro de grandes debates políticos…

Son demasiadas cosas las que están ocurriendo en España en demasiado poco tiempo como para ignorarlas, o como para no estar dispuesto a valorarlas, en la medida en que todos nos vemos afectados por ellas. O casi todos.

Estamos apenas a unos días de que suba nuevamente el IVA, y van dos incrementos en tan solo unos años. También van a dejar sin paga extra a los funcionarios, y aquellos que estuviesen haciendo cuentas para comprar una casa, van a tener que eliminar de la ecuación el descuento fiscal que se aplicaba por la adquisición de una vivienda. Los bancos no nos prestan dinero, los negocios cierran antes de que te de tiempo a entrar en ellos, y lamentablemente el chiste de vender el coche para comprar gasolina está empezando a perder su estúpida gracia.

En estos tiempos difíciles, en estos tiempos oscuros, en estos tiempos en los que parece que o remamos todos juntos o el remolino de la crisis económica acabará por atrapar y hundir nuestro barco, se da una circunstancia que creo que sólo tiene parangón en algunas repúblicas bananeras, en pseudo democracias y, en definitiva, en sistemas en los que se hace cierto aquello de que en el pais de los ciegos, el tuerto es el Rey. Y es que algunos remeros reman hacia donde les place, se dan chapuzones en el agua, y se ríen alegremente mientras los demás nos dejamos la sangre en el intento de salir de esta. Y, oye, parece que de lo que se ríen, es de nosotros.

Resulta, como mínimo, desolador el ver que todo un Presidente del Consejo del Poder Judicial no ya sólo trabaja lo justito, ni siquiera que viaje a costa del Estado (tu y yo y todos mis compañeros) a extraños eventos continuados en Marbella, no. Creo que una persona, una Institución, un país, queda retratado cuando hay gente a la que le están echando de sus hogares por no poder hacer frente a una hipoteca y, mientras tanto, el muy piadoso Sr. Dívar no tenga otra cosa que argumentar que los 6000 euros gastados en algunos de sus famosos viajes son una miseria. Y se queda tan ancho. Pero es tal su desprecio hacia la ciudadanía, es tan aberrante su idea de democracia, es tan reprobable su apego a un sillón público, que se niega a hacer declaraciones a la prensa, se niega a explicar por qué o en qué se dejó el dinero. Si no existe una obligación legal de rendir cuentas de tus gastos, sí que existe una obligación moral, una obligación democrática, una obligación superior a cualquier cargo público, que es el de rendir cuentas a los ciudadanos de lo que se está haciendo con el dinero que tanto trabajo nos cuesta ganar. Y en un estado de derecho, en un país moderno, en una sociedad donde casi todo el mundo tiene acceso a la televisión, la prensa, la radio o internet, el decir que no se va a dar una explicación a la prensa equivale a decir que no se va a dar una explicación a los ciudadanos. Que no le importamos. Que se la pela. Y yo me imagino al Sr Dívar frente al espejo, tras darse un baño purificador, exorcizando sus mundanos pecados, y haber rezado cinco padres nuestros y tres aves María, diciendo a unos periodistas fantasma que pueblan el vapor de su baño: “habed estudiado, mindundis, y cenaríais gratis como yo. ¿Os ha gustado mi declaración?”.

Lo del desprecio a la prensa y los ciudadanos es ya cosa de libro en nuestro Presidente, el Sr. Rajoy. Y no por las penosas medidas que están tomando por él ha tomado, sino por la misma altanería con la que despacha a la prensa y al congreso no declarando, no asistiendo, no explicando las medidas de ajuste… Yo de verdad, no sé por qué cobra este hombre. Y sin embargo, creo haber entendido el por qué de sus ausencias, de sus silencios. Y es que cuando habla, cuando lee, hasta cuando bromea, es un tipo demasiado directo, demasiado sincero, demasiado pequeño para el traje enorme que es gobernar este país a la deriva. Prefiere esconder la cabeza, dejar que pase el temporal, fumarse un purito en el asador marbellí (Marbella, ay! Otra vez Marbella) de su amigo Eugenio, y dejar a otros la ingrata tarea que es el desdecir lo que en su día afirmó, retractarse de lo prometido, admitir que sus palabras fueron mentira, embustes, engaños.

La escasa consideración que le inspiramos a nuestros políticos, jueces, representantes, es el lastre que como sociedad estamos arrastrando. Porque esa indiferencia, ese ninguneo, ese estar ahí porque tengo la jubilación asegurada, nos ha llevado a esta situación. Nadie tomó medidas, a pesar de la evidente burbuja inmobiliaria, a pesar del descontrolado endeudamiento de los ciudadanos e instituciones, a pesar de la concesión alegre de créditos con dinero que los bancos no tenían y cuyo retorno, tarde o temprano, sería imposible… Porque ningún presidente o gobierno ha tenido la decencia de preocuparse por su país, porque todo es más sencillo mirando hacia otro lado, porque aquí, en España, hemos sido muy de guardar la basura bajo la alfombra.

Una clase política preocupada, profesional, salvaguarda del Estado no debió haber permitido esos desmanes, no debió preocuparse más de los costes electorales que de la prosperidad futura y la justicia presente. Y si el sistema por el que se enriquecían unos, aka ladrillazo, era esencialmente venenoso, debió de imponerse la cordura, el control, la estabilización y el recorte. Si, porque recortar durante el crecimiento económico para hacerlo sostenible y viable, diversificar la riqueza aun a costa del beneficio inmendiato, son cosas que debieron hacerse en su dia y que hoy, desgraciadamente, ya no es posible. Porque hemos roto este país y porque en mi opinion, señores, España es el Sr. Criosota de los Monty Python:
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Y que cada cual saque su propia moraleja.

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